I INTRODUCCIÓN

Beatriz despertó, se dirigió al armario y sacó unos shorts blancos y una camisa de tirantes celeste, se calzó sus sandalias y abrió la vantana de su habitación, un rayo de sol cegador le hizo cerrar sus grandes ojos azules.
El día había amanecido soleado en Córdoba.

Se dirigió a la cama de su prima Marta que cerró los ojos con fuerza al sentir la luz y el calor del sol que entraba por la ventana.
-¡Martita despierta!¡Vamos!¡Martitaa!--Gritó Beatriz una y otra vez.
Al no conseguir sacarla de la cama se dirigió a la cocina donde encontró a sus padres y a sus tíos que vivían con ella y sus padres.
-Vaya Bea por fín te despertaste.--Le dijo su padre esbozando una tierna sonrisa.
David tenía 32 años era alto, delgado,de cabello moreno y ojos oscuros,vestía una camiseta roja y unos vakeros piratas. Trabajaba como pediatra, le encantaban los niños. Tenía a su pequeña Beatriz de 8 años y esperaba su segundo hijo con Nira, su mujer y madre de su hija.
Nira era una mujer de 30 años alta muy esvelta, de piel canela cabello rubio ondulado y ojos marrones rasgados,vestía un vestido premamá blanco. Trabajaba como policía. Era una mujer seria, no solía ser muy cariñosa.

Beatriz no recordaba la última vez que le dijo "Te quiero".

Se valía por si misma desde que ella recordaba, su madre nunca le ayudó a vestirse, a atarse unos zapatos, a peinarse... todo lo hacía sola. Practicamente se estaba criando sin el cariño de su madre.

Marta despertó, una niña rubia;de ojos azules ,como los de su madre y de piel blanca .Se levantó y cogió a Chispa, un perro chihuahua de color claro algo revoltoso.
Se dirigió a la cocina para desayunar.
-¡Tú lávate las manos y la cara!--le dijo su madre señalándola "con la simpatía de siempre."
Natalia al igual que su hermana melliza Nira era muy seria y poco cariñosa, pero, no como Nira.
Natalia era pelirroja, de piel blanca y ojos azules.Solía vestir con vakeros y camisas claras.
Marta prefería a su padrastro Álex, un hombre moreno de ojos verdes bastante alto y de notable musculatura , pero muy bueno, se encargó de Marta como si fuera su propia hija desde el trágico accidente que sufrió el padre de esta. Iba vestido con unas calzonetas y una vieja camisa.

--¡Ya está aquí la alegría de la casa!¿Qué haceis con esas caras tan largas?-Dijo una voz, sin duda era Inés, la hermana pequeña de David, una joven algo alocada de cabello rubio ojos verdes y piel bronceada, no solía aparecer mucho por casa; como todo joven.Como casi todo joven iba vestida con una camisa que no le llegaba a tapar el ombligo que estaba adornado con un pearcing y una letra china al lado de este.
Para Beatriz era su tía favorita, jugaba con ella le contaba historias y traía de los nervios a Nira.

-Este verano iremos de vacaciones a Cádiz, a la casa donde nos criamos Nira y yo--Dijo Natalia.
-¡Que rollo yo no quiero ir!--protestó Marta.
-Ni yo--Dijo Beatriz.
-Ni yo--Repitió Inés.
-¡Pués vamos a ir os guste o no! ¡Inés callaté que tú no vienes!--Gritó Nira.
-Ya vereis como nos lo pasamos bien-Dijo David intentando calmar el ambiente.

Beatriz y Marta recordaban que sus madres habían ido más de una vez a esa casa, pero solas, seguramente a echarle un ojo a ver como estaba.
El simple hecho de pensar que tenían que pasar las vacaciones al lado de sus madre en vez de ir al campamento de todos los veranos les asustaba.

II REGNUM ACULUS

Llegó el día, Llegó el día, David y Álex introducían el equipaje en sus correspondientes coches.

Beatriz entró en ese viejo coche blanco, lleno de arañazos y golpes que dudaba de que llegaría vivo a Cádiz. David introdujo la llave y la giró para arrancar,la primera vez el motor sonó como una voz ronca y chirriante que no consiguió arrancar, la segunda exactamente igual hasta que al tercer giro desesperado de la llave el coche rugió y arrancó.
Beatriz veía como se alejaban de Córdoba, e iban rumbo a Cádiz.

Por desgracia para Nira Inés si fue al viaje.
Marta llevaba a su pequeño Chispa, mientras saludaba al coche de atrás donde iban sus tíos.

Pasaron varias horas.
-Natalia ¿Por qué no paramos a comer?-Pregunto suavemente Álex.
Natalia aparcó el coche y se bajaron. David hizo lo mismo.
-Pero si no quedan más de 9km para llegar a Cádiz--Protestó Natalia.
-Sí pero yo ya tengo hambre mamá.
-¡Tú como no!--bromeo Beatriz seguida de una colleja de su madre.
-¡Mamá!--Se quejó llevándose la mano a la nuca y mirando de reojo el rostro serio de su madre.
-Está bien pararemos a comer.
Entraron en un restaurante un tanto siniestro: De las paredes colgaban amuletos indios con plumas huesos e incluso mechones de pelo. Beatriz y Marta se quedaron atrás observando detenidamente cada pieza.
A Beatriz le llamó mucho la atención un collar hecho de cuero con una pieza dorada que representaba un ojo que le daba la impresión de haber visto antes,el iris del ojo era de color amarillento y tenía una pupila rasgada como si de un felino se tratase.
-Un amuleto interesante ¿verdad?--Dijo una voz por detrás.
La voz era de una niña de su edad aprosimadamente, de cabello negro recogido con dos trenzas, ojos oscuros y piel cobriza.
-Sí, es muy interesante--Contestó Beatriz.
-Una antigüa tribu llamada Regnum-Áculus decía que un joven destruiría a los demonios que atormentaban a esa tribu y que nacería de ese mismo ojo.-Explicó la joven india.
-Seguro que es un cuento chino--Dijo Marta.
-¿Y si fuera cierto?--Preguntó Beatriz.
-No es una leyenda es una profecia, mi familia dice que es cierta, ellos son los descendientes de esa tribu y todabía esperan al enviado.
-Tu familia está majara--La ofendió Marta.
Piensa lo que quieras.
Por cierto me llamo Nayomi--Se presentó.
-Yo soy Bea y ella es mi prima Martita. Encantada.
-Yo solo soy Martita para los amigos, así que llamame Marta.
-¡Beatriz, Marta quereis mover el culo hasta aquí!. ¡Se os va a enfriar la comida!.
-¡Pero si nosotras no hemos pedido nada!--Gritó Marta.
-¡Hemos pedido por vosotras!
-¿Quién os llama?
-Mi madre
-Mi tía--respondieron a la vez.
-Es bastante guapa.
-Pués todo lo que tiene de guapa lo tiene de antipática--Dijo Beatriz mirando a su madre que discutía con Inés.
-Bueno nos vamos a comer ¡Ciao!
-¡Adiós!--Dijo la joven.
Se sentaron a la mesa.
-¿Quién era?--Preguntó David.
-Una amiga, es india y se llama Nayomi.--Respondió Beatriz mientras pinchaba en la ensalada intentando separar la cebolla del atún.
-Conozco a su familia lleva trabajando aquí desde antes de que naciéramos.--Explicó Nira.
-¿Los conoces?--Se interesó Marta.
-Sí, su familia era amiga de mi abuela, ella era una mestiza y la conocían de toda la vida, a mi abuela le encantaba contarnos hechizos, leyendas, profecias, aunque, nunca le hicimos mucho caso-- Aclaró Natalia.
-¿Os habló del ojo del medallón aquel?--Beatriz señaló hacia donde estaba el medallón.
-Son solo leyendas Beatriz, anda come--Dijo Nira señalando el plato de Beatriz con el tenedor.
-Lo mismo dije yo--Dijo Marta con la boca llena.
-Es una profecía y Nayomi dice que es cierto --Dijo molesta Beatriz.
-¡COME!--Gritó Nira dando un fuerte golpe a la mesa que hizo callar a Beatriz.
-Nira cálmate por favor--Intentó calmarla David acariciándo el vientre de esta.
-¡Déjame!--Dijo Nira retirando la mano de su marido. Beatriz miraba atentamente a los ojos de su madre,tenía unos ojos marrones casi amarillentos con una pupila que no era para nada como la de los demás, era más bien como la de un gato. ¿Y si fuera ella?¿Y si mi hermano fuese el enviado?-Pensaba.

-No quiero que te acerques más a esa niña--Dijo Nira, que miraba fijamente a la joven.
-¿Por qué no?
-Porque te lo digo yo.
-Está bien-- A Beatriz le entraron ganas de replicarle, pero sabía que volvería a levantar la voz.
-¡La cuenta por favor!--Pidió Alex.
En la puerta se encontraba Nayomi junto a su madre esperando para despedirse. -Vuelvan cuando quieran-Dijo amablemente la madre de Nayomi, a lo que Nira respondió con una mirada desafiante.

Beatriz y Marta se despedían de Nayomi.
-Venid a visitarme por favor.
-Claro que lo haremos, encantadas. Dijo Beatriz abrazando a la joven india.
-¡Bea, Martita meteros ya en el coche!--Grito Natalia.
Echaron a correr hacia el coche, pero a Beatriz algo la retuvo, era la madre de Nayomi que la había agarrado del hombro.
-Ten mucho cuidado con tu madre--Dijo Ella.
Beatriz se quedó extrañada pero supuso que lo diría porque estaba embarazada o por el numérito que montó --¡Vale!--Dijo echando a correr.
-¡Adiós!
Se metió en el coche y se colocó el cinturón. Allí estaba ya su tía Inés que la recibió con una sonrisa.
-Mamá ¿Cómo es la casa a la que vamos?¿Estará muy vieja no?
-Sí es un poco vieja, ahí se crió mi abuela , mi madre, mis tías y yo.--Explicaba Nira que vigilaba a la familia india por el retrovisor mientras se alejaban.

-¿Un poco vieja nada más?--Bromeó Inés.

-Marta y tú dormiréis arriba.,
Seguramente estarán Winnipeg y Clan, son dos perros, tambien hay establos, luego te los enseño si quieres.
-¿Hay establos?¿Con caballos?--Preguntó Beatriz entusiasmada, los caballos eran los animales que más le gustaban.Había dado clases de equitación e hípica desde que tenía cuatro años.

-Sí, claro si hay establos hay caballos.

Miró por la ventana, el paisaje se había convertido en un paisaje costero y de olor salado. Deseaba llegar ya a la casa, para soltar las cosas y poder ir a ver los caballos. Unos metros más atrás se encontraba el coche de Marta, que iba haciéndole burla a Inés.
-Martita estate quieta haz el favor.
-Es que Inés me provoca.
-Pués no la mires.
-¿Cuándo llegamos?
-Ya mismo.
-¿Y cuanto es ya mismo?
-Martita, ¿No ves que estoy conduciendo?
-Vale... pero, ¿Cuánto es ya mismo?
-Ya, ya hemos llegado pesada.
Marta dejo al perro en el suelo y sacó su equipaje echando a correr hacia dentro.
Beatriz sacó su maleta y se quedó mirando la casa, era muy grande, estropeada, con las ventanas rotas y un pequeño jardín lleno de malas hierbas.
Entró dentro, allí se encontraba Joaquín ,un anciano de campo vestido con el típico atuendo de granjero y un sombrero de paja, el se encargaba de los animales y de la casa.
-¡Hola pequeñas!--Saludó amablemente
-¡Hola!--Saludó Marta.-Veo que no se ha esmerado mucho en cuidar la casa.--Dijo descaradamente.
El anciano rió a carcajadas.
-Eres igual que tu madre.Pués no, no me he esmerado mucho en cuidar la casa, me he esmerado más en cuidar a los animales. --El anciaño silvó, y aparecieron dos perros, que se notaba que tenían ya sus años. Uno de ellos, el más pequeño, era de raza beagle y llevaba un collar en el que se leía claramente Winnipeg y el otro que por lógica sería Clan era un perro lobo de color negro y largo pelaje , llevaba atado al cuello un pañuelo rojo.
-Muy bonitos, pero ya tengo perro-- Dijo Marta señalando al pequeño chihuahua que se escondía trás su dueña temblando ante la mirada atenta del perro negro.
-¿Eso es un perro?Bueno si tu lo dices, vuestras habitaciones están arriba.
-Vale, gracias--Dijo Beatriz mientras subian las escaleras, que crujían con cada paso que daban. -Beatriz soltó la maleta en la cama y empezó a sacar las cosas para guardarlas en el armario.
Al sacar una de sus camisas se calló algo al suelo y se metió bajo la cama. Resopló y se agacho para cogerlo, pero, se quedó perpleja.
-Bea ¿Qué pasa? ¿Te has atascado? --Preguntó Marta mientras deshacía su maleta -Después me llamas a mí gorda.
Beatriz salió de debajo de la cama pálida y con algo en la mano.
-¿Que es?--Preguntó Marta intrigada.
Se acercó a Marta y abrió la mano. Era el colgante del ojo.
-¿El collar? ¿Cómo que lo tienes tú? ¿Lo has robado?
Beatriz negó con la cabeza. -No sé como ha llegado hasta aquí.
En ese momento entró David:
-Bea, tú madre me ha dicho que querías ir a ver los caballos.
-Sí.-- Ya se le había olvidado, aunque esperaba que fuera su madre quien la llevara, pero como siempre, estaba demasiado ocupada para ella.

Se guardó rápidamente el colgante en el bolsillo y se levantó de la cama.
-¿Mártita te vienes?--Preguntó.
-¿Yo? ¿Qué dices? Anda quita, yo me quedo a vigilar a los perros vaya que se coman a mi Chispa.
-Vale, tú te lo pierdes--Dijo Beatriz con un tono de vacileo.

A lo que Marta le respondió haciéndole burla.
David y Beatriz se montaron en el coche.
Se asomó por la ventana y vió como una madre socorría a su hija que se había caido, se preguntaba por qué Nira no era así con ella.
Entonces formuló la pregunta:
-Papá, ¿Por qué mamá es tan fría conmigo?.
David suspiró y se encogió de hombros-No lo sé Bea.
-¿Antes era así?
-No, cuando la conocí era diferente, siempre sonriendo, ¡oh que sonrisa!--Decía David como si la sonrisa de Nira fuera una de las siete maravillas del mundo.-Antes cuidaba niños.
-¿Mamá cuidando niños?Preguntó extrañada, ya que no soportaba a su propia hija cómo iba a soportar los hijos de los demás.
-Sí tu madre era educadora especial, se encargaba de niños con alguna discapacidad, hasta que lo dejó y se hizo policía.
-¿Y por qué se volvió tan seria?
David hizo como si pensara. -Cuando tu eras muy pequeña siempre estaba contigo, yo estaba trabajando fuera y cada vez que yo llamaba por teléfono te ponía al auricular para que escuchara las palabras que aprendías , pero, cuando volví estaba cambiada, yo pensaba que era por la muerte de su hermana mayor,Bárbara,supongo que porque su madre murió cuando ella era muy joven y Bárbara las crió, fue para ella como una madre,a partir de ese día estaba distinta.

Beatriz no conocía esa historia, suponía que su madre había sido así siempre.

Llegaron a los establos, allí estaba Nira para la sorpresa de Beatriz, preparando un ejemplar hembra.
-Mira Beatriz esta es para tí.
-¿Para mí?-Preguntó sorprendida.
-Sí, tiene tres años, se llama Bengala, pero, puedes cambiarle el nombre si quieres.
-No.Bengala me gusta. Se quedó mirando a la yegua, tenía dos manchas negras alargadas en el lomo. ''Por eso se llamárá Bengala, por esas manchas alargadas en forma de raya como las del tigre de Bengala''-Pensó .
Se agarró a las riendas y le dió dos suaves patadas a la yegua para que andara.
Dió un largo paseo por el bosque sorprendida ante la altura de arboles centenarios y plantas que nunca había visto, de colores vivos y agradables olores.

Cuando ya volvía a los establos vió a lo lejos un caballo blanco y sobre él Nayomi. Alijeró el trote del caballo y se acercó a Nayomi, era su oprtunidad para devolverle el colgante y explicarle que había pasado, aunque no se lo creyera.

-Hola, de nuevo nos vemos--Saludó Beatriz.
-Hola, Bea. Así que vives por aquí.
-No exastamente, por aquí estan los establos con los caballos de mi madre. Nayomi, tengo que devolverte una cosa.- Se metió la mano en el bolsillo y sacó el colgante.
-¡El ojo! ¿De dónde lo sacaste?
-Estaba deshaciendo mi maleta y lo encontré entre las ropas, no sé como llegó hasta mí.-Dijo Beatriz estirando el brazo para devolvérselo.
-No quédatelo, ¡La profecía era cierta! el ojo ha ido a tí, el enviado está próximo y tú estás destinada a protegerlo, tú eres su protectora.
Beatriz se sorprendió:
-¿Yo? Pero. ¿Por qué yo?
Nayomi se encogió de hombros -No lo sé, pero, por alguna razón te ha elegido a tí. Mis padre me contaron que conocieron a la abuela de tu madre y que esta tenía un don especial, podía ver cosas que nadie más veía, tenía unos ojos verdes que según mi abuelo eran mágicos. Nunca reveló su nombre, decía que el nombre era solo una etiqueta.
En ese momento se acercó un coche, era Nira.
-Beatriz me voy a la casa, luego te vas con tu padre. -Dijo Nira mirando de nuevo fijamente a Nayomi y a su hija que la había desovedecido.
-Vale mamá -Beatriz pensaba en la bronca que le iba a caer en cuanto llegara a casa.
-Ella está embarazada y los astros anuncian que el nacimiento del enviado está cerca. --Nayomi miraba como se alejaba el viejo coche de Nira mientras explicaba esto. -La antigua tribu de la que te hablé decía que el enviado nacería del ojo de pupila rasgada,¿Te has fijado en la pupila de tu madre? Son totalmente rasgadas.
-Ya, me fijé, pero es imposible que sea ella, ¿Por qué iba a ser ella?
-Bea, mi abuelo es un viejo shaman, y anunció que el nacimiento estaba próximo y créeme el nunca se equivoca. Y además, tu madre es la nieta de una mujer muy poderosa, quien mejor que ella para tener aun niño especial y mágico.

-¿Ella? Pués como se porte con él igual que conmigo... en vez de destruir a los demonios va a destruirla a ella. Y además ¿Cómo lo va a proteger?

-La que lo protege eres tú Bea.
-¿Y qué tengo que hacer para protegerlo?
-Primero protégete a tí.
-¿Ehm?-Se extrañó Beatriz.
-¡Bea nos vamos! --Gritó David desde el coche
-¡Ya voy! --Se giró hacia Nayomi para despedirse, pero ya no estaba.
Dejó a su caballo en el establo y se montó en el coche.
-Papá ¿Cómo se va a llamar mi hermano?
-Pués aún no sabemos ¿Qué nombre quieres ponerle?
-No lo sé ¿Por qué me pusisteis Bea?
-Supongo que a tu madre le gustaba.
-¿Ella me puso Bea?
-Más bien te puso Beatriz, si te has fijado ella es la única que te llama por tu nombre completo.

Llegaron a la casa, en la puerta se escontraba Clan tumbado, con la cabeza recostada sobre sus patas delanteras, en el patio se encontraba Inés tumbada en el suelo.
-¿Que haces Inés?-Preguntó Beatriz.
-Tomo el sol.
-Pero, si es de noche.
-Bueno, pués miro las estrellas.
Beatriz supuso que estaba huyendo de los gritos de Nira. Y se acordó de la bronca que le esperaba.

Entró al interior de la casa sijilosamente para que Nira no la escuchara, llegó a la escalera pensando que ya estaba a salv.

-¿Dónde vas jovencita?-Nira salió ágilmente de la cocina.

-''Me pilló''-- Pensaba Beatriz mientras se giraba hacia su madre que se encontraba detrás de ella con los brazos cruzados y una expresión de enfado en su cara.

Agachó la cabeza y levantó la mirada.

-No pongas cara de cordero degollado ¿Qué hacías con esa niña?

-Nada... solo... hablábamos.

-Con que hablábais ¿Yo que te dije?

-Que no me acercara a ella. Pero... ella me saludó y es de mala educación dar la espalda cuando te saludan.(Mentira, fue ella quien la saludó)

-Pués la próxima vez no le hagas caso ¿Entendido?

-Entendido.

-Ve a ducharte anda.

Beatriz subió a su habitación , allí estaba Marta jugando con Chispa, le contó todo lo que le había pasado.
-Tonterías Bea, tú ni caso- Dijo Marta mientras soltaba a su perro en el suelo.
-¿Y si es verdad que?
-Si es verdad nada ¿Tú crees en los demonios que se supone que va a destruir tú hermano?
-No, pero...
-Pues ya está-La interrumpió Marta.
-Bajad a cenar-Dijo Inés entrando por la puerta.
Bajaron, entraron a la cocina, allí se encontraban sentados a la mesa sus padres y el anciano que se encargaba de cuidar la casa.
-¿Este que hace aquí?¡ No ha cuidado la casa y le invitáis a cenar!
-¡Martita! Discúlpate o te quedas sin cena.
-No importa Natalia son cosas de niños. Por cierto, hay una habitación que está que se cae,os aconsejaría queno entrarais.
-¿Que habitación?-Preguntó Natalia.
-La de Sandiego.
-¿La de mi abuela? no me extraña la estubimos usando como trastero desde que se murió
-Bueno , a ver si consigo arreglar esas maderas viejas del suelo. Mientras tanto ni se os ocurra pasar.
-¿Mamá, tú abuela que se llamaba Sandiego?
-No ese era su primer apellido, al no decirnos nunca su nombre todo el mundo la llamaba Sandiego.
-Yo la llamaba Sandi, lo odiaba-Se burló el anciano.
Pués si nos decíis dónde está la habitación de Sandiego mejor.-Dijo Marta con la picardía de siempre
-Está enfrente de vuestra habitación.-Aclaró Natalia.

Terminaron de cenar.
Beatriz entró al cuarto de baño a ducharse, dejó su pijama y el medallón al lado del lavabo, metió el gel, el champú y la esponja dentro del plato de ducha, dejó una toalla grande cerca de la ducha y se desnudó. Se mojó el cabello y se dispuso a hecharse el champú, se agachó para cogerlo, pero vió que su brazo y todo su cuerpo estaba manchado de un fluido rojizo que para nada era agua. , cerró el grifo asustada, abrió el plato de ducha y se lió la toalla para secarse.
En ese momento escuchó ruidos detrás de ella, se giró lentamente mirando de reojo, algo goteaba sangre desde el techo, se quedó mirando al suelo, las gotas de sangre le golpeaban en el pié. Escuchó un gruñido, ya se encontraba muy asustada, contuvo la respiración, contó hasta tres y alzó la cabeza , era una mujer de cabello negro, sucio y grasiento, con la piel muy pálida, llena de cicatrices, con ojos de serpiente y escamas rodeando uno de los ojos, vestida con un camisón blanco cubierto de sangre. Llevaba un colgante parecido al del ojo, pero solo la pupila rasgada.
Beatriz empzó a respirar con dificultad, la mujer la observaba desde el techo, saltó hacia ella, pero Beatriz sacó fuerzas de algún sitio para hechar a correr en el último momento.
Corrió hacia la salita, donde estaba Nira echándole las sobras de la cena a los perros

-¡Mamá, hay un monstruo en el baño y de la ducha salía sangre!-Gritó Beatriz entre soyozos.
A Nira no pareció importarle:
-Beatriz no digas tonterías, las cañerías son viejas, por eso te habrá salido el agua así.
-¿Y el monstruo?
-Imaginaciones tuyas.
-No mamá es cierto, ven y lo verás--Nira la siguió hasta el cuarto de baño, pero ese ser ya no estaba.
-!Estaba aquí!
Nira abrió el grifo del lavabo. -Mira ya sale agua, ya te puedes duchar.
-¿Y si viene el monstruo?
-Le das recuerdos de mi parte.
-Mamá quédate mientras me ducho, por favor.
-Beatriz ya eres grandecita para creer en monstruos, duchaté y te acuestas.
Se volvió a meter en la ducha indignada, a su madre le daba igual lo que le pasara, prefería haberse encontrado a su padre en la salita, él si la habría creido

Quizás por eso Nayomi le dijo que antes de proteger al enviado debía protegerse a si misma.
Beatriz volvió a abrir el grifo, pudo entrever como una sombra extraña cruzó el cuarto de baño, era negra y rugió al pasar, Beatriz rezaba porque no fuera el ser. Corrió las cortinas de la ducha y se asomó, pero allí ya no había nada.

Subió a la habitación después de ducharse, Marta ya se había acostado, destapó su cama y se acostó, había sido un día un tanto extraño. Cerró los ojos y se durmió.
Al cabo de unas horas un ruido la despertó, abrió los ojos trabajosamente y se incorporó sobre la cama, escuchó atentatemente el ruido.
-''Viene del armario''.Pensó.
El ruido se transformo en un susurro y el susurro en una voz.
-Bea...; ven Beatriz no tengas miedo, entra.
La voz repetía lo mismo siempre.
No se lo pensó dos veces echó a correr hacia la habitación de sus padres.
-¡Mamá!-Gritó con la voz entrecortada.
-Mamá hay una voz que me llama desde el armario.
-¿Otra vez Beatriz?Habrá sido una pesadilla.
-Pero...
Nira se dió la vuelta.
Al ver que su madre no le hacía caso llamó a su padre, pero ya podía caerse la cas aque no se despertaba , corrió hacia la habitación de Inés. Le contó toda la historia. -Ven, metete en mi cama.
-No Inés ven a verlo.
Se levantó y la siguió hasta la habitación.
Inés abrió el armario. -¿Ves? No hay nada.
Acompañó a Beatriz hasta su cama y la arropó, se quedó al lado de su cama hasta que se quedó dormida.
A la mañana siguiente se despertó a causa de los lametones de Winnipeg, retiró al perro y se levantó.
En la puerta se encontraba Clan, mirando atentamente hacia el armario, que hizo recordarle lo que había pasado esa noche.
Llamó a Marta, que esta vez si se despertó Miró hacia el suelo estaba colocada en el centro de un círculo con una estrella de cinco puntas dibujada sobre las valdosas con polvo de ladrillo.
-¡Martita mira!
-¿Qué es eso?
-No lo sé- Dijo echando a correr.
-¡Espera! -Gritó Marta poniéndose como pudo las sandalias.
Bajó las escaleras rápidamente para contárselo a su madre. A ver si ahora la creía.
Pero en la cocina solo se encontraba Alex preparándoles el desayuno.
-Álex ¿Dónde está mi madre?
-Ha ido con tu padre, Natalia e Inés a comprar algo para el almuerzo ¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada.
Marta cogió unas galletas y subió arriba tras Beatriz. La puerta de la habitación que se encontraba enfrente de la suya estaba entreabierta, Joaquín ya les había dicho que no entraran, que se caía a trozos, pero, ellas se morían de curiosidad, ''Por echar una ojeada no va a pasar nada''.
Beatriz Abrió poco a poco la puerta, no tenía ninguna pinta de estar cayéndose a trozos,entró cuidadosamente, la habitación era antigua, como el resto de la casa, no tenía más que una cama con cabeceros de hierro, un armario con la madera podrida y un espejo de pie roto, al final había una puerta, se dirigieron hacia ella,la abrieron, allí había un escritorio,con una estantería con libros y un mueble con cajones. Se acercaron al mueble y abrieron un cajón, estaba lleno de fotografías antiguas de una mujer alta. ''debe de ser la abuela de mi madre'', siguieron mirando fotos y encontró una a color, era su madre junto con sus hermanos y sus padres, la madre de Nira y Natalia era de cabello negro azabache, rizado y ojos azules y su padre rubio con los ojos marrones. En la fotografía aparecían cinco niños; cuatro niñas y el más pequeño, que se encontraba en los brazos de su madre, que era varón.
Beatriz dedujo quien era su madre y quién su tía, la única pelirroja y la única rubia, una de las dos que quedaban tenía el pelo castaño rizado y los ojos marrones y la otra tenía el cabello negro, liso y los ojos azules, el niño pequeño no se veía bien, porque aparecía dormido liado en una toga, al fondo de la foto aparecía una mujer de cabello pelirojo, con unas gafas de sol y de piel oscura, como la de su amiga Nayomi.
-¡Mira mi madre que pintas!-Se rió Marta mientras comía una galleta. Pero algo las distrajo escucharon abrirse la puerta principal de la habitación, se asomaron, era un animal, una pantera para ser exactos.
-¿Qué hace aquí una pantera?-Susurró Marta.
-Eso digo yo, como nos coja nos trituta, esperaremos a que se retire de la puerta para salir y entrar en nuestra habitación.

-Me gusta esa pantera con ese pelaje negro-Decía Marta admirando ese animal.

-Y esos dientes y garras- Dijo Beatriz mirando a la pantera que se movía con gran agilidad por la habitación.

y esos ojos...--Continuó diciendo Marta.
-¡Los ojos!-La interrumpió Beatriz.
Entonces se acordó del medallón. Sacó su colgante de debajo de la camisa, estaba brillando.
-¿Por qué brilla?
-No lo sé. ¡Corre! --La pantera se había retirado al fín de la puerta. Beatriz Agarró a Marta del brazo y echaron a correr. Pero, la pantera se colocó de un salto delante de ellas cortándoles el paso, se acercó lentamente , se sentó, miró a Beatriz fijamente, soltó un rugido, y hechó a correr atravesando la pared.

Beatriz recordó que la noche anterior, cuando se metió en la ducha por segunda vez una sombra negra cruzó la habitación.

-las galletas Deben de estar caducadas -Dijo Marta mirándolas.
Salieron de la habitación y bajaron a la cocina, sus padres ya habían vuelto de comprar.
-Mamá ¿Tú tienes de mascota a una pantera?
-Beatriz no me seas ridícula, ¿Cómo voy a tener a una pantera de mascota?--Dijo Nira mientras colocaba las compras.
-Sí Nira, yo también la he visto-Dijo Marta.
-Genial, otra chiflada.
-Mamá ven. Beatriz agarró a su madre del brazo y la condujo a su habitación donde estaba el dibujo en el suelo.

-¿No será otro monstruo?
-Mira ¿Qué es esto? --Beatriz señaló al suelo, pero de nuevo no había nada.

-Me estás empezando a preocupar Beatriz.--Nira salió de la habitación cerrando la puerta tras de si.
''¿Por qué no me cree?''-Pensaba.

Se escuchó un ruido en la habitación de en frente, Beatriz no pensaba entrar, pero, la curiosidad le pudo. Habrió la puerta de su habitación lentamente y entró en la otra, todo estaba en orden excepto un libro. Agarró el libro, tenía las tapas viejas y carcomidas por las puntas, adornado con el dibujo de un puñal en el centro, un puñal con la punta como hecha de diamante, el resto de acero y plata y el mango de color negro brillante como la acerina, tenía tallado el ojo que llevaba ella al cuello y una inscripción escrita en una lengua que desconocía.
Abrió el libro, estaba lleno de dibujos ,de símbolos, entre ellos encontró el dibujo de su

habitación y texto escrito a mano que lo describía.Beatriz leyó:
''Se llama pentáculo y es usado como amuleto de protección, impide que el mal entre, siempre y cuando este símbolo se haga con polvo de ladrillo, para que este símbolo atraiga al mal deberá hacerse con azufre en polvo, que se dice que es el olor del mal.''
Se quedó más tranquila, alguién quería protegerla. Hojeó el libro para ver si encontraba algo sobre su amuleto, pero no había nada.
''¿Por qué no habrá nada sobre él?''--Se preguntó
Salió de la habitación y bajó las escaleras. Su familia se encontraba viendo el televisor.
-Martita ¿Adivina lo que he encontrado?
-Beatriz, cuéntale a Marta lo que has encontrado en otro sitio, cada vez que te acercas tu hermano se pone muy nervioso y empieza a patalear.
-¿Cuándo yo me acerco?
-Sí, y no sé por qué.
Le hizo un gesto a Marta para que la siguiera, subieron a la habitación.
-He encontrado un libro- Dijo, mientras cerraba la puerta.
-¿Y?-Preguntó Mata con desinterés.
-Era como de magia, lo abrí y estaba el símbolo que encontramos dibujado esta mañana en el suelo.
Le contó todo lo que leyó.
-Por lo menos lo que quieren hacer es protegerte.
-Sí, pero, ¿Quién? ¿Por qué? y ¿De quién?
-De la pantera a lo mejor.
-No puede ser, cuando nos vió no nos hizo nada.
-Pero, sería porque llevabas el amuleto.
-Puede ser, pero no había nada en el libro sobre el amuleto.

Tengo que volver a entrar ahí y buscar con más tranquilidad.
-Y de paso mira a ver lo que pone sobre esa pantera, pero, yo no entro contigo.
-Pués quédate vigilando en la puerta.
Salieron de la habitación y se dirigieron a la otra, Beatriz entró mientras que Marta se quedaba apoyada en la pared vigilando que no pasara nadie.

Sacó el mismo libro de la estantería, de nuevo buscó su amuleto, y de nuevo no encontró nada. Entonces probó a buscar a la pantera.
La encontró, estaba dibujada en posición de ataque y de nuevo una descripción que decía así:
''Este es uno de los símbolos mágicos más temido. Es bastante fuerte y de mucha agilidad

. Es muy astuta. Es veloz y trepadora. Su tamaño llega a dos metros de largo y ochenta centímetros de alto.Tiene las pupilas rasgadas, pelaje negro y grandes zarpas. Puede aparecer en cualquier momento, no notarías su presencia hasta el momento de morir''. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, sentía la respiración de alguien o algo a su espalda, seguido de un ronroneo, se giró con dificultad, y exactamente allí estaba la pantera, mirándola con sus grandes ojos amarillentos y con esos colmillos blancos, largos y afilados. La pantera se acercó poco a poco, y cuando estaba a tan solo cinco centímetros de Beatriz se sentó.
La miraba atenta, sín mostrar nada de ferocidad, Beatriz acercó su mano para acariciarla...
-¡Bea que viene mi madre!-Dijo Marta casi en susurros.
La pantera se fue, saltando ágilmente para atravesar la pared. Beatriz reaccionó y salió corriendo de allí.
-¿Qué haceis aquí? ya sabeis que no podeis estrar a esa habitación.
-Ya lo sabemos...solo...nos asomábamos desde la puerta.
-¡Pués no quiero ni que os asomeis!
-¿Y tú a que as subido?
-¿Cómo que a qué he subido? ¿Qué pasa no puedo subir? Vengo a deciros que ya tenéis el almuerzo en la mesa.
-¿Y que hay?-Preguntó Marta, relamiéndose por el hambre que tenía.
-¡Lentejas¡- Dijo Natalia.
-¡Si quieres las comes y si no las dejas!-Bromeó Marta.
-¡Y un churro, tú te las comes!
Natalia bajó las escaleras.
-He vuelto a ver a la pantera- Le susurró Beatriz a Marta en el oido mientras bajaban.
-¿Sí? ¿Has buscado algo en ese libro sobre ella? ¿No te ha hecho nada?
-No. Luego te cuento, ahora vamonos a comer. Bajaron, se sentaron a la

mesa mientras que Natalia les hechaba con un cucharon, ese potaje pastoso de color oscuro, en el plato a cada una.
-Bea te doi 30€ si te comes lo mio.
-Ni borracha. Bromeaban entre susurros.
Beatriz miró de nuevo los ojos de su madre, cuanto más los miraba, más extraños eran, pudo entrever unos arañazos en el brazo de su madre.
-Mamá ¿Qué te ha pasado ahí?-Dijo señalando el brazo.
Nira lo miró. -Esto... no es nada Beatriz-Contestó tapándose los arañazos.
-Estoy segura de que esos arañazos se los ha hecho la pantera.-Le susurró a Marta.
-Bea luego iremos a ver los caballos ¿Quieres?-Le preguntó David.
Beatriz esbozó una sonrisa y asintió con la cabeza.
-¿Te vienes Martita? Marta miró a Clan.
-Es que... como deje a Chispa aquí, esa bestia peluda se lo va a comer.
-Pero si es muy bueno-David lo acarició.
-¡Pués yo no me fío de él, y además, los caballos huelen muy mal!
-Vale como quieras, yo voi a arreglarme.
Beatriz terminó de comer y subió a arreglarse.
Se puso sus vakeros favoritos, que estaban rotos, llenos de boquetes y que Nira se los había intentado tirar más de una vez, pero, a Bea le encantaba. Siempre se librava de que se los tirara con la escusa de que se llevaban así. Se puso su camisa verde y morada con un pajaro dibujado en el centro, se hizo dos coletas, se colocó dos orquillas y se puso sus zapatillas deportivas.
Bajó las escaleras a toda prisa, su padre la esperaba en la puerta, la agarró de la mano y se metieron en el coche.
-Papá ¿Cómo conociste a mamá?
-¿Y esa pregunta Bea?
-Curiosidad.
-La conocí en el colegio, cuando yo tenía 8 años y ella 6.
-¿Tan pronto?-Sí, tan pronto, éramos solo amigos, hasta que a partir de los 13 años empecé a sentir algo especial por ella, empezamos a salir, cuando tenía 17 años se murió su madre y a los 22 se quedó embarazada de tí. Lo pasamos muy mal, no teníamos dinero, tuve que ponerme a trabajar, pero todo pasó y tú estas aquí, por suerte.
-¿Cómo que por suerte?
-Sí, venías muy mal en el parto, luego tuviste meningitis, los médicos dijeron que a causa de ella habías tenido una parálisis cerebral y que no ivas a poder hablar ni andar.
-Pués vaya médicos.
Tú no saves la alegría que nos entró cuando dijiste tus primeras palabras y diste tus primeros pasos. Y ¿Por qué nunca me has contado nada de esto?
-Porque nunca has preguntado.
-Yo solo he preguntado como conociste a mamá.
-Tambien es verdad, bueno, ya hemos llegado.
Beatriz no se lo podía creer, su padre, la persona de la que más confiaba, no se explicaba como él le había podido ocultar algo tan importante como eso.
Se bajó del coche.
Corrió hacia los establos abrazó a su caballo,lo peinó, le colocó las riendas, la montura y se subió.

III Los Tuatha de Danann

Beatriz cabalgó en su caballo contemplando el paisaje y escuchando el sonido hueco que hacía el casco de su yegua al trotar sobre el terreno seco, pero algo la hizo despertar de su trance, el ruido del trote de un caballo a gran velocidad, frenó el caballo, hizo que girara y espero y a lo lejos en la penumbra se vió la sombra de un caballo de crines negras cabalgado por un joven jinete que no debería de tener más de diez años, cuando se encontraba a tan solo unos metros el jinete frenó, era un joven de cabello castaño piel bronceada unos grandes ojos verdes con largas pestañas, labios carnosos y una sonrisa de ensueño.
El joven bajó del caballo, sonrió a Beatriz, agarró al caballo y se marchó perdiéndose de nuevo en la penumbra.
Beatriz arqueó una ceja. ¿Por qué se habrá girado cuando me ha visto? -se preguntaba ella.
Siguió cabalgando con su caballo, cuando algo la hizo frenar, era el mismo caballo negro. El joven tiró de las riendas y lo frenó, levantó la cabeza y miró a Beatriz, con sus grandes ojos verdes y le sonrió.
-Hola, debes de ser nueva, nunca te he visto por aquí. Me llamo Daniel, ¿Y tú?
-Yo no-Bromeó. -yo me llamo Beatriz, pero me llaman Bea, he venido aquí de vacaciones con mis padres.
-Entonces debes de ser la hija de Nira.
-¿Cómo lo sabes?
-Mi madre es amiga de tu madre y me dijo que su amiga había venido de vacaciones y que tenía una hija de ocho años que se llamaba Beatriz. Y tú das el perfil perfecto. Oye ¿Quieres que te enseñe una cosa?
-¿Y cómo se que no me vas a engañar?
El joven sonrió. -¿Yo? ¿Y por qué iba a hacer eso?
-No sé, para robarme.
-Tranquila que no podría hacerte nada, estás protegida.
-¿Cómo lo sabes?
-En mi familia hay muchos brujos, magos, mediums... y a partir de ellos he aprendido a conocer quien está protegido, quien es malo... Y ahora ¿Quieres que te enseñe una cosa?
-No sé...
-¡Si te mueres de curiosidad!
-Mmm...Bueno, vale.
-Pués siguemé. El joven condujo a Bea a través de un sendero escondido entre malezas y frondosos árboles.Escondidas entre las hierbas se encontraban figuras; con forma de hadas, duendes, sirenas, dragones... y montones más de seresmágicos.
-¿Qué es este lugar?
-Espera y veras, es el sendero de la magia, solo los seres con algún don especial saben donde están y pueden encontrarlo.
-¿Y yo tengo un don especial?
-Puedes ver a los demonios, muertos, seres mágicos... Si eso no es un don...
Espera aquí un momento. El joven se bajó del caballo y retiró unas enredaderas que cortaban el paso.
Beatriz pudo entrever algo muy hermoso tras esas enredaderas, era como un templo celta en perfectas condiciones con dos panteras de piedra vigilando la entrada.
-¿Vienes?-Preguntó el joven mientras ataba al caballo a una de las panteras.
Beatriz avanzó y ató a su yegua en el mismo lugar.
Entraron dentro, Daniel cogió una antorcha y fue alumbrando cada una de las paredes, hasta llegar a un lugar que se encontraba iluminado por un centenar de antorchas.
En el centro de esa cámara se encontraba un altar con un libro en el centro y una especie de lanza dorada.
Beatriz se acercó.
-Esa es la lanza de Lugh; El que la llebase jamás perdería una batalla- Dijo el joven mientras dejaba la antorcha
La trajeron los Tuatha De Danann que eran los hijos de la Diosa Dana. Algunas leyendas dicen que vinieron del cielo; otras, que procedían de islas lejanas.. Estaban muy dotados para la magia y trajeron con ellos cuatro grandes tesoros: La espada de Nuada; Nadie salía vivo cuando la espada era desenvainada el caldero de Dagda; Podía calmar el hambre de todo un ejército y la temible lanza de Lugh antes nombrada.
-¿Y qué hace todo esto aquí?
-Para cuando nazca el enviado. El enviado no nacerá siendo bueno o malo, tenemos que hacer un ritual antes de que los demonios lo rapten y lo hagan maligno.
-¿Que ritual?
-No puedo decirlo.
-¿Para qué es la lanza?
-La protectora del elegido deberá portarla durante todo el ritual para que los demonio no se acerquen.
-¡Genial!
-¿Que pasa?
-Pués que yo soy su protectora.
-¿Tú? ¡Pero si eres una cría!
A Beatriz no le sentó muy bien el comentario.
-¡Llevo cuidándome sola desde que ´recuerdo, soy mucho más responsable y madura que tú!
-Lo siento no quería ofenderte, pero es la primera vez, que yo sepa, que la protectora sea tan solo una niña. Estaremos juntos, yo tengo que portar la espada de Nuada.
¿Y tú no eres un crío?
-Sí, pero la espada la tiene que portar un varón, y yo soy el único varón que es descendiente de los Tuatha de Danann.
¿Y qué pinta la pantera?
-Es nuestro simbolo, la tribu de los regnum-áculus la representaba con un ojo, dice que te protege y brilla cada vez que se acerca algo maligno.
-¿Qué? ¡Pués mi colgante brilló!- Dijo Beatriz sacando el colgante de debajo de la camisa.
El colgante comenzó a brillar.
-¿Tú? ¡Tú eres maligno!
-¿Que? ¡No Beatriz te equivocas yo...!
-¡Eres un demonio!-Gritó Beatriz mientras echaba a correr.
-¡No, espera!-El joven la siguió.
Se montó a su caballo y echó a correr seguida por el joven.
El colgante brillaba cada vez más intensamente, sentía como la quemaba, sus ojos se volvieron del color del fuego soltó un grito de dolor y desapareció envuelta en llamas.
Daniel frenó al caballo en seco y se quedó paralizada ante lo que vieron sus ojos. ¿Cómo lo había hecho?
Un rayo iluminó todo el establo, seguido de unas llamas.
Los caballos se pusieron nerviosos y comenzaron a relinchar y chocarse contra las puertas.
Entre esa llamarada apareció Beatriz, montada sobre su yegua que comenzó a ponerse nerviosa y a relinchar, levantando las patas delanteras, luego las traseras, como si de un caballo salvaje al que nunca han montado se tratase.
En uno de esos movimientos Beatriz cayó al suelo. Por suerte el suelo estaba lleno de heno y amortiguó la caida, se incorporó confusa. ¿Qué le había pasado?
Se incorporó y miró su colgante, ya no brillaba. No se podía creer que aquel joven con una sonrisa de anuncio de dentífricos la engañara.
Tranquilizó a su yegua le quitó la montura y lo demás y la dejó.
Corrió fuera de los establos donde se escontraba su padre sentado en el coche escuchando la radio.
-Papá ¿Nos vamos?
-Si tú quieres...
Se montaron en el coche y pusieron rumbo a la casa.
-¿Qué te pasa Bea? ¿Por qué estás tan seria?
-Si te lo digo no me creerás.
-Prueba a ver.
-No, mejor no. Vas a decir lo mismo que dice mamá, que estoy chiflada.
-Vamos Bea, yo te creo, dímelo.
Una sonrisa de confianza se dibujó en el rostro de Beatriz.
-Vale, te lo diré. Es que este colgante- Beatriz le mostró el colgante.
David frenó el coche justo antes de pasar la verja que cercaba el terreno de los establos.
-¡Papá!
-¿De dónde lo has sacado?
-Vino a mí.
David volvió a arrancar el coche dirigiéndolo a la casa.
-Papá, tú sabes algo de este colgante, lo presiento.
David no le contestó, soguió con la vista fija en la carretera.
¡Papá contéstame!
-Primero se lo contaré a tu madre.
-¿Qué? , pero si nunca me cree.
-Pués esta vez verás como te cree.
Continuaron todo el trayecto sin dirigirse la palabra.
Llegaron a la casa, David abrió la puerta del lado de Beatriz y la agarró fuertemente del brazo.
-¡Nira!
Natalia salió de la cocina.
-Nira no está ¿Qué pasa?
-¿Qué que pasa?
-Mira lo que tiene Bea.
David señaló el colgante.
-Pero... ¿Que haces con esto?-Preguntó Natalia agarrando el collar.
Pués que...-El colgante empezó a brillar.
-¡Tú! ¡Eres maligna! ¡Eres un demonio!
-Pero ¿Qué dices?
-¿Tú eres maligna, y mi madre tambien seguro!-Beatriz subió las escaleras y se metió en la habitación dando un portazo.
-Si sigues dando esos portazos vas a tirar la casa, que por si no te acuerdas tiene más de cien años-Dijo Marta que ya se había acostado.
-Martita, tu madre es maligna.
-¿Qué?
Beatriz le contó lo del joven del caballo, el templo celta y lo que le explicó sobre el colgante, pero Marta se había quedado dormida antes de que acabara.
Ella tambien se acostó, y volvió a escuchar las voces que la llamaban.
-Ven Beatriz, vamos entra... no voy a hacerte nada, ven yo te ayudaré...
¿Yo te ayudaré? Quien me llama debe de ser quien me quiere proteger.
Beatriz se levantó de la cama, encendió la luz y miró su colgante, no brillaba, lo cual significaba que no era maligna esa voz.
Se dirigió al armario, lo abrió, eso ya no era un guardaropas, era unas escaleras que conducían a algún lugar.
Beatriz dudó, las voces seguían llamándola, tomó aire y bajó.
Bajó las escaleras, al fondo se divisaba una figura, se acercó un poco más.
Era espántosa, un ser con la cara cubierta por una capucha, tan solo se le diferenciaban los ojos, unos ojos de serpiente, como los que tenía el otro ser que vió en el baño, y con el mismo colgante.
-Te estaba esperando-Dijo con una voz ronca.
-Ven acércate.
-¿Quién eres?
-Me llamo Huascar, soy un demonio, aparezco en los armarios hasta encontrar al protector del enviado, cada vez que está a punto de nacer un fuerte guerrero, un poderoso mago... que digan que nos va a destruir yo me encargo de eliminarlo.
Una sonrisa maligna salió de su terrorífica garganta, se quitó la vestimenta que le cubría, excepto la de la cara, y allí estaban, su cuerpo estaba compuesto por cuerpos de jóvenes, de niños...
-¿Y por qué me quieres a mí y no a mi hermano?
-Por que el enviado no será nada sin su protectora y podré matarlo con facilidad.
Beatriz empalideció, hechó a correr a través de la gruta y entró en una cámara donde no había sitio para esconderse, solo en un congelador lleno de cadáberes putrefactos. Aún así entró
Nira despertó sobresaltada.
-Nira ¿Qué ocurre?
-Va a pasar algo malo.
-Será una pesadilla.
-¡David! ¡tiene que ver con Beatriz!
-Oh no, se nos olvidó contártelo.
-¿Qué se te olvidó?
-Bea tiene el medallón sagrado de los regnum aculus.
-¿Qué? ¡Vamos date prisa!
Nira se levantó de un salto, llamó a Natalia y se dirigieron a la habitación de Beatriz.
Encendieron la luz, un fuerte olor a azufre salía del armario.
Nira bajó las escaleras, al final de ellas se encontraba ese ser gritando el nombre de Beatriz.
-¡Tú! ¿Dónde está mi hija?
Beatriz reconoció esa voz , abrió el congelador y salió de allí.
-¡Mamá!-Beatriz echó a correr hacia ella, pero Huascar la agarró.
-Vaya, eres la madre del enviado, no me extrañas que seas tú.
-¡Suéltala Huascar! o...
-¿O si no qué? ¿Qué me vas a hacer? ¡Renunciaste a tu poder! ¿recuerdas?
-Muy bien tú lo has querido:
-Te Cladi, Vos Gladias, trca Nomine Sancto, Albrot, Abracadabra, Jehova elico, Estote meum caserumque praesidinm contra omnium hostes, conspienuque nonconspicuusm is quisque magiceum opum.
Tras esas palabras una daga apareció en la mano de Nira, era la daga que estaba dibujada en la portada del libro de magia.
La lanzó, pero antes de que llegara el demonio desapareció y la daga se clavó en la pared.
Nira la recogió y de la misma forma que apareció, desapareció.
Beatriz fue corriendo a darle un abrazo a su madre, pero entonces se acordó de que el colgante brilló cuando se acercó Natalia, se paró y miró si brillaba con su madre, no brillaba así que sigió corriendo para darle un abrazo. Pero antes de que llegara...
-¡Beatriz aléjate!-Dijo Nira llevándose la mano al vientre.
Beatriz se quedó con los brazos abiertos preparada para darle un abrazo.
-¿Qué te pasa mamá?
-No lo sé, pero tu hermano se pone nevioso cuando te acercas y empieza a patalear con fuerza y siento como si me quemara. ¡Vete con tu padre!
Obedeció y salió corriendo del armario a abrazar a su padre.
¡Beatriz! Gracias a Dios que estás bien.
¿Y tu madre?
-Está abajo, dice que mi hermano se pone nervioso cuando estoy cerca y empieza a patalear.
Nira subió.
-Tenemos que llamar a los demás descendientes de los Tuatha de Danann, hay que ir preparando el ritual.
-Mamá, he conocido a uno de los descendientes de los Tuatha de Danann y mi colgante empezó a brillar.
-Sería un demonio Beatriz, no te acerques más a él.
Nira, David y Natalia salieron de la habitación, Natalia miró a Beatriz y el colgante volvió a brillar. No confiaba en ella.
A la mañana siguiente Marta se despertó, no se había enterado de nada, salió corriendo a desayunar y chocó con Inés.
-Martita ten cuidado.
-¿Dónde está Bea?
-Abajo hablando con Nira.
-¿Qué? eso hay que verlo.
Bajó las escaleras y efectivamente Beatriz estaba hablando con Nira, pero cada una en una punta.
Beatriz le contaba a Nira como había encontrado el colgante, los seres que había visto incluyendo a la pantera...
-Mamá ¿Por qué renunciaste a tus poderes?
-Porque mi madre, mi abuela y mis hermanas murieron a causa de la magia.
-¿Y tu padre no?
-No, yo me crié sin padre, tuve un padrastro que me odiaba por cierto.
-Nira, ya he llamado a todos los descendiente de los Tuatha de Danann, nos reuniremos en el templo- Dijo Natalia con el teléfono en la mano.
-¿Puedo ir mamá?
-No Beatriz, es mejor que te quedes aquí con Joaquín, Alex, Inés y Marta.
-Está bien-Dijo Beatriz levantándose del sofá-ella se conformó con el tiempo que le había dedicado su madre, cosa que jamás hacía.
Nira y Natalia se marcharon.
Álex e Inés preparaban el almuerzo mientras que David montaba el capazo de su futuro hijo, que ya estaba al caer, Joaquín arreglaba la habitación de Sandiego, Beatriz y Marta lo observaban atentas.
-Joaquín ¿Usted conocía a la hermana de mi madre, la que se murió?
-Por favor jovencita hablame de tú me hace sentir mayor.
-¡Es que lo es!-Dijo Marta con su típico descaro.
-Sí, conocía a Bárbara, una joven encantadora, simpática, buena persona, inteligente... lo tenía todo.
-¿Cómo se murió?
-Ella trabajaba en un orfanato, una noche, se desconocen las causas el orfanato ardió, Bárbara sacó a los niños fuera pero a ella no le dió tiempo de salir y el edificio se derrumbó con ella dentro y ya sabeis lo que pasó.
¿Y Sandiego?
-¿A Sandi? A ella la apuñalaron nunca se supo quien, era una mujer muy querida por los vecinos, una mestiza de ojos verdes, pelirroja, alta, poderosa... Muchos dicen que la mataron por envidia.
-Pero si ya era mayor cuando murió.
-Pero seguía siendo hermosa.
-¿Y mi abuela?
-Haces muchas preguntas pequeña. A Lenore le pegó una paliza su marido, era muy poco hombre.
-¿Quién era su marido?
Se llamaba Riwall, huyó después de asesinarla y nadie lo encontró.
-¿Conociste al verdadero padre de mi madre?
-No pequeña, la verdad es que nunca se supo quien era.
-¿Y tú de que conoces a mi madre?
-¿Insinúas que soy su padre? Siempre he trabajado para esta familia, solo eso. Y ahora si me disculpais os pediría que salgais de aquí.
-Una última pregunta ¿Has visto a una pantera aquí alguna vez?
El anciano rió.
-Pués no nunca he visto una si alguna vez la veo te lo diré.
Beatriz y Marta bajaron al salón donde se encontraba David montando el capazo.
-Bea, ¿Puedes ir a comprar pintura a la tienda que está al final de la calle para el cuarto de tu hermano?
-¿Pintura? ¿Para que vas a pintar el cuarto solo vamos a estar tres meses?
-Creo que nos tendremos que quedar, aquí es el único lugar donde tu hermano y tú estaréis protegidos.
-¿Mi madre y yo nos iremos no?
-No, Marta eso no va a poder ser, tu madre tambien tiene que estar.
-¡Genial! Con lo bien que estaba nuestra casa y nos tenemos que quedar en esta chavola.
-Ir a comprar anda.
Beatriz y Marta fueron a la tienda. Entraron, allí se encontraba Nayomi.
-¡Bea, Martita! ¿Qué haceis aquí?
-Pués lo mismo que tú.
-¿Ha nacido ya el enviado?
-No, pero queda poco y nos vamos a tener que quedar a vivir aquí.
-¿Por qué?
-Mis padres se enteraron de la historia del medallón y dice que aquí es el único lugar en el que estaremos seguros.
-Bueno, por lo menos nos podremos ver.
-Sí, Nayomi, he visto demonios y a un niño que decía ser de los Tuatha DeDanann, pero el ojo brilló con él.
-Los demonios quieren acabar con la protectora del enviado.
-Pero, ese niño no parecía un demonio.
-Los demonios pueden coger cualquier forma.
-Con mi tía Natalia tambien brilla.
-¡No te acerques a ella!
-¿Por qué no me has contado que el medallón brilla con mi madre?
-¡Te lo conté, pero te quedaste dormida!
-Hay una pantera con la que también brilla.
-¿Una pantera? ¡Ese es el demonio más peligroso, cada vez que la veas aléjate!.
-Está bien. Tengo que irme Nayomi.
-Está bien. Recuerda lo que te he dicho.
-Lo haré. Adiós.
Salieron de la tienda y se encaminaron a la casa.
-No creo que mi madre sea mala.
-Pués el ojo brilla cuando ella se acerca.
-También brilló con la pantera y no te hizo nada.
-Alomejor es que están esperando a que nazca mi hermano.
Llegaron a la casa, allí se encontraban ya Nira y Natalia sentadas a la mesa.-Mamá ¿Cómo ha ido?
-Bien, aunque la próxima vez vendrás conmigo, tengo que enseñarte lo que tienes que hacer tú durante el ritual, mañana nos llegaremos.
Beatriz miró el brazo de su madre, tení más arañazos nuevos.
-¿Cómo te has hecho eso mamá?
-Pués...no lo sé. Come anda -Nira le acercó el plato con el almuerzo.

Beatriz pensó:

-Seguro que se ha enfrentado a la pantera y esta la atacó.

Agarró el tenedor y pinchó en el filete, volvió a fijarse en los ojos de su madre.

-Mamá ¿Tus ojos siempre han sido así?

-¿Así como?

-Pués con la pupila rasgada, amarillentos y extraños.

-Sí, siempre han sido así que yo recuerde.

-Eso es lo que más me fascina de ella-Dijo David dándole a Nira un tierno beso en la mejilla.

-¿de quién los heredaste?

-No lo sé, supongo que de mi padre.

-¿Nunca has tenido curiosidad por saber quien es?
-No, cómo voy a tener curiosidad por un hombre que me abandonó de pequeña.-Dijo Nira bajando la mirada.

-Papá abreme la mayonesa-Pidió Marta.

-¡Esta mayonesa no hay quien la habra!-Dijo Alex, rojo por el esfuerzo.

-Trae anda- Natalia agarró la mayonesa y sin mostrar el más mínimo esfuerzo la abrió.-Toma anda, luego las mujeres somos el sexo débil.

Alex miró el bote con extrañeza y se lo entregó a Marta que le miraba dibujando una sonrisa burlona.

-¡Que fuerte eres papá!-Dijo en tono irónico.

Terminaron de comer y recogieron la mesa.

-Natalia trae el libro de magia-Le pidió Nira.

Natalia hizo un gesto de muñeca y el libro apareció en la mesa.

-¿Cómo haces eso?-Preguntó Inés.

-Poderes.

-¿Mamá tu cual tienes?-Preguntó Beatriz.

-Yo ya no tengo poderes, renuncié a ellos. Solo conservo uno de ellos y porque no puedo renunciar a el a no ser que me saque los ojos.

Mis ojos rasgados me permiten tener visión nocturna.-Contestó Nira mientras habría el libro buscando algo.

-¿Qué poderes tenías?

-Podía hipnotizar tan solo con que me miraran a los ojos, tenía visiones, poder que conservo pero solo es activo mientras duermo.

-¿Qué quieres decir?

-Que solo tengo visiones en sueños. Así supe que anoche estabas en peligro.

-¿Yo tengo poderes?

-Seguramente, por eso eres la protectora del enviado. Aquí está- Nira señaló una página del libro con el dedo.

-¿Qué es?-Preguntó Marta.

-Es el ritual. Beatriz y el único descendiente varón de los Tuatha de Dannan se colocarán con sus respectivas armas fuera del círculo que rodea el altar para deshacerse de los demonios que intenten raptar al enviado, mientras que Natalia lee los pasajes del ritual. Alex se quedará en casa ya que no es descendiente.

-¿Y yo?-Preguntó Marta.

-Tú te encargarás de proteger la entrada del sendero mágico junto con Clan, Winnipeg y si quieres tambien Chispa.

A Marta no le hizo mucha gracia quedarse a solas con ese perro.

-Y ¿Papá y tú que hareis?

-Nos encargaremos de destruir la cámara de rituales de los demonios.

-Papá ¿Tú tienes poderes?

-Sí, soy descendiente de los regnum-áculus y puedo controlar tres de los cuatro elementos de la naturaleza como son el fuego, el agua y el viento.

-¿Por qué no me lo contaste?

-Por que tú madre me obligó a renunciar a mis poderes. Me dió a elegir: O mis poderes o tú.

Nira miraba atenta por encima de Beatriz.

-Mamá ¿Qué miras?

-¡No te gires! le advirtió Nira.

Pero en sus ojos estaba reflejado lo que no quería que Beatriz viera. Era un hombre con capucha, un gran libro en la mano y acompañado de una mujer peliroja vestida de negro y con las cuencas de los ojos vacias.

El hombre levantó la mano mostrando el revés de esta, en la que tenía algo escrito. Dijo algo en alguna lengua desconocida:

-Letum, sanguis atque unus natio.-Tras decir esto desapareció

-¿Qué ha dicho?-Preguntó Natalia.

-Muerte, sangre y un nacimiento-Nira seguía con la vista hacia donde se encontraba hasta hacía un momento ese extraño ser. -Traía la profecía escrita en su mano.

-¿Cúal es la profecía?-Preguntó Beatriz intentando que su madre reaccionara.

-El enviado nacera de unos ojos rasgados, el día que el cielo se caiga y del mar nazca el mal. Su nacimiento será advertido por Oráculo, el ser que controla el tiempo y tras esto una guerra que peleará por el ser más poderoso.

-¿Qué ha querido decir con muerte y sangre?

-Que habrá muerte en esta guerra.

Natalia se dirigió seguida por Marta Beatriz y Winnipeg a un covertizo, lleno de telarañas con un fuerte olor a pintura. Trás unos trastos se encontraba una caja. Natalia la sacó y la colocó encima de una mesa llena de herramientas, abrió la caja, dentro de esta se encontraban montones de pequeñas bolsas de cuero que contenían algo en su interior.

-¿Qué son?-Preguntó Marta.

-Son algunos materiales en polvo, cada uno sirve para una cosa: El azufre maldice, el ladrillo protege, el cristal paraliza y la plata destruye.

-¿Vas a destruir a mi madre o a mi hermano con algo de eso?

-Pero... ¿Qué dices Bea?

-¡Tú eres un demonio!

-¡Vasta ya!--Natalia cogió la caja, agarró a Marta de la mano y salió de allí. Dejando a Beatriz que la miraba fijamente desde lo más oscuro del covertizo junto a Winnipeg.

De nuevo una llama de fuego la envolvió haciéndola desaparecer.

Winnipeg corrió hacia la casa y arañó la puerta para que le abrieran.

-¿Winnipeg que pasa?--Preguntó David.

El perro iba hacia el covertizo y volvía, esperando que lo siguiéran.

David y los demás entendieron el mensaje y lo siguieron.

Llegaron al covertizo, allí solo se encontraba una mancha de color negro y una de las pulseras de colores que Beatriz solía llevar.

-¿Dónde abrá ido?--Preguntó Álex.

-¿Y Nira?-Preguntó David.

-¡Mierda! Los demonios seguro.--Dijo Natalia dando un golpe al suelo del covertizo. -Tenemos que ir a por ellas.

-¿Cómo?

-Habrá que buscar la entrada, tenemos que sacarlas de allí antes de que hagan maligno a mi sobrino.

-Quizás yo pueda ayudar-- Natalia y los demás se giraron para ver de dónde provenía esa voz. Era Oráculo el que les advirtió del nacimiento.

-¡Jamás le haré caso a un demonio!--Dijo agresivamente Natalia.

-Joven, yo no soy un demonio, soy un ser neutro no pertenezco ni al bien ni al mal.

-Y ¿Por qué te interesa ayudarnos?

-Porque...--Se quitó la capucha. Tenía el cabello rubio y los ojos de color miel totalmente rasgados.

-Porque yo soy vuestro padre.

-¿Qué? ¿Tú? ¡No puede ser! eres...eres...¡Nos abandonaste!

-Eso no es cierto.

-¡Claro que lo es! Nos dejaste sola, al lado de un hombre que nos odiaba--Natalia se levantó la camisa por detrás. -¿Ves esto? ¡Me lo hizo él y tu no hiciste nada.

-Natalia ¿Por qué crees que desapareció? Yo controlo el tiempo, yo elijo a quien le llega su hora y a quien no.

Yo no os abandoné, iba todos los días a veros, pero, vuestra madre no me dejaba, así que aprovechaba las noches para veros, cogeros en brazos, sentiros respirar, hasta que tu madre protegió la habitación y ya no pude volver a entrar por las noches.

Por favor dejadme que os ayude, si ese niño se vuelve maligno os destruirá a todos.

Esos demonio no tienen piedad ninguna, en cuanto nazca el niño son capaces de matarla.

-¿Y Bea?-Preguntó David mirando la pulsera de su hija.

-No sé que harán con ella.

-Está bien, dejaremos que nos ayudes. ¿Dónde está la entrada?

-La profecía dice que el cielo se caerá y del mar nacerá el mal.

Con que el cielo se caerá se refiere a la lluvia de estrellas de esta noche, la entrada

se encuentra en el mar, el lugar donde caiga la primera estrella es donde se

encuentra la entrada, y en cuanto nazca el niño el mar se volverá color sangre.

-Son solo las cinco ¿Qué vamos a hacer de mientras?

-Prepararos para la guerra.

Beatriz se sentía aturdida, abrió los ojos, tenía las manos atadas con cadenas a una pared rocosa.

-¿Ya despertaste?-Beatriz miró al frente, era un demonio al que no se le podía ver la cara excepto unos ojos de reptil y boca de dientes puntiagudos.

-¿Qué quieres?

-De tí nada, solo esperamos a que nazca el niño luego puedes imaginarte lo que haremos.

-¡En cuanto nazca, mi madre os matará!

-¿Tu madre? ¡La tenemos nosotros! y tú no puedes ayudarla.

-¡A mí no me podéis hacer nada, el colgante me protege!

-Tú colgante está maldito y si no me crees pregúntaselo a Nayomi.

Nayomi entró a la cámara.

-Hola Bea ¿Te acuerdas de mí?-Nayomi se envolvió en fuego y apareció convertida en la mujer que vió Beatriz en el cuarto de baño.

-¿Qué? ¡Me has engañado! ¡Nayomi no existe!
-Sí existe, pero como te dije los demonios se pueden transformar en cualquier cosa. Ese colgante lo maldecí, no te protegía de nada, pero tu tía se dió cuenta y dibujó un pentáculo en tu habitación para protegerte , por eso te hicimos creer que era mala. Y ese apuesto joven es un auténtico Tuatha de Dannan, un gran guerrero, también había que alejarte de él.

-¿Y la pantera?

-Es un ser peligroso, pero para nosotros.

Beatriz se sentía mal por haberle hablado así a su tía, cuando ella fue la única que le creyó desde el principio.

-¿Dónde está mi madre?

-Tranquila, la verás en cuanto nazca el enviado.--Dijo el demonio mientras se marchaba.

Mientras tanto David, Natalia, Oráculos y los demás escepto Alex iban por el sendero de la magia rumbo al templo de los Tuatha de Danann.

-Mamá ¿Qué vamos a hacer allí?-Preguntó Marta que portaba a Chispa entre sus brazos.

-Nos reuniremos con los demás descendientes de los Tuatha y ya decidiremos lo que haremos--Contestó Natalia mientras retiraba las enormes hojas de los frondosos helechos que cortaban el paso.

-No debemos perder tiempo hija.--Dijo Oráculo que hablaba como un sacerdote.

-¡No me llames hija! ¡No te he perdonado!-Se irritó Natalia.

Llegaron al templo, en la puerta les esperaba una anciana